Primera Fundación:
La primera fundación fue realizada por el
adelantado Pedro de Mendoza, en el año 1536, que llegó desde España buscando
un camino que condujese a riquezas en oro y plata. La población se asienta
en forma precaria debido a la carencia de materiales para construcción, a la
escasez de alimentos del lugar y a la mala relación con los aborígenes que
sitian la ciudad provocando hambrunas a los españoles, que llegaron a
cometer antropofagia. De esta misma expedición partieron los exploradores
que remontaron río arriba y en 1537 fundaron Asunción, que prontamente
demostró mejores condiciones. En 1541 se decidió por fin levantar la
población y los escasos residentes de Buenos Aires se trasladaron a
Asunción.
Segunda Fundación:
De esta última ciudad partió la expedición que
realizó la segunda y definitiva fundación, realizada en 1580, por Juan de
Garay. En este caso ya no se buscaba riqueza puesto que ya se conocía lo que
deparaba esta geografía fluvial, lo que se quería era ocupar el territorio,
de gran importancia estratégica ya que significaba una importante salida al
atlántico sur (nótese que más adelante, cuando se materializan las
ocupaciones del América del Sur por españoles y portugueses, este será el
único puerto del Atlántico Sur de España).
Los primeros tiempos:
La nueva población se desarrolló muy
lentamente durante los dos primeros siglos, ya que se hallaba en una zona
totalmente periférica de la colonia, sin ningún interés por parte de los
españoles más que preservarlo por su valor estratégico. Hacia 1606, la
ciudad tenía cerca de 600 habitantes, un tercio de la cual eran portugueses
dedicados al comercio (por la unión temporaria de las dos coronas) y ya
había sufrido algunos merodeos de naves corsarias. Su población practicaba
una economía de subsistencia, basada en la explotación agrícola, sin
producir excedentes, por la escasa mano de obra, debido a la poca cantidad
de indígenas de la zona. Pero la principal actividad económica era el
contrabando. Por el régimen comercial monopólico establecido por España,
según el cual sólo llegaban productos de la metrópoli y salía el metálico
dos veces al año y por una ruta en el Caribe, Buenos Aires estaba
imposibilitada de funcionar como puerto. Sin embargo, por la conveniencia
geográfica y la incapacidad del sistema de comercio, muchos productos
circulaban por este puerto provenientes de las nuevas potencias
manufactureras de Europa, así como salía la plata y diversos productos hacia
las colonias portuguesas. se calcula que durante los dos primeros siglos el
25% de la plata extraída de Potosí salió en forma ilegal por Buenos Aires,
evitando también pagar los impuestos a la Corona. Inicialmente todos estos
territorios conformaron la Gobernación del Río de la Plata, dependiente del
Virreinato de Perú, con capital en Asunción, pero en 1617, viendo la
imposibilidad de manejar un territorio tan grande se la separa en dos,
poniendo una parte de los territorios bajo jurisdicción de Asunción y
dependiendo la otra de Buenos Aires, acrecentando su importancia
administrativa de esta manera. Sin embargo la ciudad siguió con un
desarrollo moderado hasta mediados del siglo XVIII. Hacia 1680 la población
rondaba los 5000 habitantes. La economía de subsistencia fue evolucionado
lentamente, gracias al capital invertido surgido del comercio, y se comenzó
a explotar la producción de cueros y en menor medida de sebo y cecina (carne
seca) que se obtenía del ganado cimarrón, que en esa época se movía
libremente y sin dueño por los campos y era cazado en incursiones llamadas
vaquerías. Otro motivo que acrecentó la importancia de la ciudad son las
diversas confrontaciones limítrofes con los portugueses. En el año 1680
estos fundan Nova Colonia do Sacramento en la margen opuesta del Río de la
Plata, frente a Buenos Aires. Esta ciudad que pasara de manos varias veces
en los próximos siglos, contribuyó a desarrollar aún más el contrabando y
significó una amenaza a la ocupación española de la región.
El Virreinato:
Ya entrado el siglo XVIII, se produjo un
cambio dinástico en la Corona española, instalándose la familia de los
Borbones (que continúa hasta la actualidad), destacándose Carlos III, que
aporta las nuevas ideas de la "Ilustración" europea. Se establece un nuevo
concepto de estado para el imperio español, basándose su recuperación
principalmente en una nueva relación con las colonias. Se libera el comercio
con la metrópoli e incluso con otras potencias y se permite el comercio,
antes vedado por aduanas internas, entre las regiones de la colonia, también
se subdividen los grandes territorios creándose nuevos Virreinatos y
Capitanías. Dentro de este marco la región del Río de la Plata cobra gran
importancia como salida directa al Atlántico Sur, por su accesibilidad, por
su posición estratégica en el conflicto territorial con Portugal y en el
acceso del Cabo de Hornos, ruta al Pacífico que comenzaba a despertar gran
interés en las Potencias Europeas. Es así como en 1776 se crea el Virreinato
del Río de la Plata, con capital en Buenos Aires, incluyéndose dentro de su
jurisdicción grandes territorios, hasta la misma Potosí, que antes estaba
vinculada a Lima. En esta época se comienzan a operar grandes cambios en la
ciudad, iniciándose la construcción de nuevos edificios. Es también en esta
época cuando el desarrollo industrial de Inglaterra comienza a presionar
para la ubicación de sus manufacturas y para la obtención de materias
primas, comenzando a perfilarse el carácter agroexportador, que luego se
perfeccionaría, en la región rioplatense.
La Independencia:
Hechos como la Revolución Francesa y la
independencia de los Estados Unidos introdujeron nuevas ideas en la
concepción política del mundo. Asimismo, las acciones napoleónicas en
Europa, produjeron vacíos y grandes fallas en el ejercicio real del poder de
España sobre sus colonias, en las cuales, además, por las reformas recientes
se habían creado nuevos espacios de poder y relaciones con otras potencias.
En 1806 Inglaterra decide ocupar el área del Plata, en parte para paliar la
pérdida de sus colonias de Norteamérica que le proporcionaban materias
primas y mercados para sus manufacturas. Con un ejército poco importante
ocupan Buenos Aires. Contra sus predicciones, los porteños se oponen a esta
ocupación y al poco tiempo un ejército armado por criollos, al mando de
Santiago de Liniers, recupera la ciudad. Los ingleses preparan más tropas y
en 1807 intentan retomarla, ya con un ejército superior pero esta vez se
encuentran con una ciudad preparada y son derrotados. Esta victoria de los
porteños es sumamente significativa, ya que fue lograda por sus propios
medios, sin intervención de la Corona. En 1808, Napoleón ocupa España,
produciendo un cese de autoridad sobre las Colonias. Entre 1809 y 1810 se
producen juntas y audiencias que establecen administraciones locales. En
Buenos Aires, luego de una semana de debates, queda constituida el 25 de
mayo de 1810, la Primera Junta de Gobierno, destituyéndose al Virrey. Esta
Junta formada por Buenos Aires, se constituía en nombre de todo el
Virreinato e invitaba a las ciudades del interior a enviar sus
representantes, sin embargo, al llegar estos comenzaron a producirse roces
de intereses, que pronto ocasionaron enfrentamientos entre Buenos Aires y el
interior, que marcaron una serie de guerras civiles que precedieron a la
organización de la Republica y que durarían cerca de medio siglo. Luego de
la formación de las juntas en todo Hispanoamérica se produce la reacción por
parte delos españoles. En 1814 es restaurado el orden monárquico en España,
por lo que se envían tropas a América, reconquistando todas las ciudades
para 1816 con la excepción de Buenos Aires, que mantuvo su independencia
desde 1810, y que envía sucesivos ejércitos hacia el interior del ex
Virreinato, para asegurar la independencia de sus territorios, consumiendo
gran parte de sus recursos durante los próximos 10 años, obra que se termina
recién en 1824, cuando las gestas libertadoras de San Martín, partiendo de
Argentina, y Bolívar, partiendo de Venezuela, expulsan definitivamente a los
Españoles de Sudamérica. Esta serie de guerras libradas, junto con las
civiles, supusieron un desgaste tremendo de los recursos económicos de la
ciudad, la que a la vez incremento su política de intercambio con Gran
Bretaña de productos ganaderos por manufacturas. Durante todo este tiempo
Buenos Aires asume una actitud centralista, queriendo imponer una forma de
gobierno a las provincias en la cual se anteponen sus intereses. A partir de
1820 se produce una fragmentación en las unión que perdurará con muchos
cambios hasta 1860, en la cual se destaca la lucha de intereses entre
federales y unitarios, estos últimos partidarios de un poder centralizado, y
en donde Buenos Aires tiene jurisdicción sobre su provincia. en 1829, asume
el gobierno provincial Juan Manuel de Rosas, personaje que condujo los
destinos de la provincia e influenció enormemente a las otras hasta 1852,
destacándose por la represión de estado, las campañas de expansión sobre los
indios y la confrontación con la Inglaterra y Francia debida a ciertos
principios proteccionistas. Hacia este año la población era de cerca de
100.000 habitantes. En 1852 es derrotado por Urquiza, que logra la unión del
país y la redacción de la Constitución Nacional, de carácter federal y
republicano que dota por fin a la República de un estatus jurídico. Desde
este año, la provincia y ciudad de Buenos Aires permanece escindida del
resto del país hasta 1860, año en el que se reintegra. En esta etapa
comienzan las llamadas presidencias históricas, de Mitre, Sarmiento y
Avellaneda, durante las cuales el país da los pasos decisivos en su
consolidación. Se desarrolla el ferrocarril con un fin agroexportador, se
fomenta la inmigración que hasta mediados del siglo XX se compone por cerca
de 2 millones de italianos, un millón y medio de españoles y gente de
diversos países como Polonia, Rusia, países árabes, etcétera.
La capital:
Hacia 1880 seguía habiendo un problema
fundamental, el tema de la capital, si bien la ciudad de Buenos Aires había
sido establecida como capital nacional, también funcionaba como
administración de la provincia del mismo nombre. Tras enfrentamientos
armados y una ubicación provisoria de la capital en el pueblo cercano de
Belgrano, se constituye a la ciudad en territorio nacional, dependiendo
directamente del poder nacional que la administrará por medio de un
intendente. Para solucionar el problema de la falta de capital para la
provincia, se construye a 50 kilómetros la ciudad de La Plata, declarada
"Patrimonio de la Humanidad" por la UNESCO en la actualidad. En esta época
también, Torcuato de Alvear, primer intendente de la ciudad de Buenos Aires,
realiza grandes obras que transforman a la ciudad como la construcción de la
Avenida de Mayo y la primera licitación del puerto. La ciudad experimenta
una explosión de crecimiento, se construyen edificios públicos y gran
aparato de infraestructura, se desarrolla la industria del frigorífico y se
acentúa el carácter de principal puerto del país, como vía de comunicación
desde y hacia todo el país gracias a la red centralizada de ferrocarriles.
en 1913 se inaugura la primera red de subtes que se anticipará por 50 años
al resto de Latinoamérica, pero que con el correr de los años no crecerá al
mismo nivel de la ciudad, quedando muy chica para finales de siglo. La
economía experimenta un crecimiento sostenido gracias a las exportaciones
agropecuarias que se mantendrá hasta la entreguerra. Para mediados de la
década del 10, la población ascendía a casi 1,5 millones. en 1916, gracias a
las reformas electorales, asume la presidencia Hipólito Yrigoyen, de la
Unión Cívica Radical, que por primera vez permitirá el acceso de la
creciente clase media al poder político. A partir de 1930 comienza a
diversificarse la producción industrial, atendiendo también las necesidades.
La inmigración se comienza a dar desde el interior del país, debido a la
debilidad de las economías internas. Durante la presidencia de Perón, se
forman los llamados barrios de emergencia, donde se asentaban trabajadores
llegados de las provincias, en formas precarias, tipo de estructuras
sociales que crecerán con el tiempo a medida que la economía decrezca. Hacia
la década del 50 se detendrá el boom exportador y la economía entrará en una
crisis de la cual no volverá a reponerse y no tendrá alternativas viables
hasta entrad la década del 80 en que se realizan los primeros acuerdos para
el proyecto de mercado común MERCOSUR. Para esa época Buenos Aires era la
mayor ciudad de habla hispana con más de 5 millones de habitantes, lugar que
hoy en día ocupa el Distrito Federal de México. Hacia la década del 80 la
actividad industrial había caído generando un aumento de la desocupación,
hecho que aumento en la década del 90, llegando a niveles históricos. A esto
se sumó el proyecto de trasladar la capital a Viedma y Carmen de Patagones,
en el límite sur de la provincia de Buenos Aires, junto a Río Negro, para
fomentar el desarrollo de otras áreas del país, ya que se llegó a la
variante histórica de que un tercio de la población argentina se concentra
en la Ciudad de Buenos Aires. Este proyecto de la década del 80 nunca llegó
a concretarse.
La Ciudad Autónoma:
En 1994 se reformó la Constitución de la
Ciudad otorgándole la autonomía con respecto al poder nacional, es decir que
los ciudadanos pueden elegir a su Jefe de Gobierno, mientras que antes lo
hacía el Poder ejecutivo. La ciudad cuenta con una población de 3 millones
de habitantes, cifra que se mantiene fija desde hace años y sumada con la
del Conurbano, el Gran Buenos Aires, ronda entre los 12 y 13 millones. A
pesar del empobrecimiento general del país, la capital sigue siendo el
distrito más rico. En los últimos años se vio incrementado el vuelco de la
actividad económica a los servicios y al consumo, dejando de ser un centro
industrial importante, por medio de el incremento considerable de la oferta
en servicios y a la reconversión de espacios, como el antiguo puerto,
"Puerto Madero", en un paseo, la aparición de innumerables shoppings y las
nuevas edificaciones. También puede decirse que se produjo un
embellecimiento de la ciudad ya que las administraciones están prestando
cada vez más atención a los espacios públicos, generando nuevos y mejorando
los existentes. Así, puede concluirse que a pesar de la situación general
adversa, la ciudad comienza el nuevo milenio, con características
diferentes, tratando de consolidarse como un buen lugar para vivir, como
centro importante, administrativo y económico para el MERCOSUR y como lugar
para el turismo.
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