Inicio | Mapa del Sitio | Buscar | Blog | Foro | Institucional | ContactoTurismo
Inicie su viaje aquí Información básica Que ver Que hacer Alojamiento Multimedia

Museo Larreta, arte hispanico en Buenos Aires

15/02/2010 – 7:56 pm

Lo recorren unas 40.000 personas al año. También se dictan cursos, conferencias y seminarios. Guarda colecciones de pintura y escultura únicas en la ciudad. Corona su jardín un árbol de una especie considerada como la más antigua.

Según Charles Darwin, el ginkgo biloba es el árbol más antiguo. Lo llamó “fósil viviente” al calcular que está en el planeta desde hace más de 200 millones de años. Pocos lugares tienen, entre nosotros, el privilegio de su presencia: algunas zonas del norte del conurbano (Florida, Vicente López) y el parque Rivadavia. Y también el jardín del Museo de Arte Español Enrique Larreta, en Belgrano.

Fue plantado cuando la magnífica residencia, de 2000 metros cuadrados cubiertos y un total de casi 7500 sumando exteriores, construida entre 1882 y 1886 por el arquitecto Ernesto Bunge, era propiedad de Mercedes Castellanos de Anchorena. Se la obsequió a su hija Josefina, cuando en 1903 se casó con el escritor Enrique Larreta, autor de “La gloria de don Ramiro”, obra que en su vasta producción literaria alcanzó gran difusión.

Tras la muerte de Larreta, en 1961, sus descendientes pusieron en venta la casa, que adquirió la entonces municipalidad porteña con el objeto de convertirla en un segundo museo hispánico, teniendo en cuenta el carácter similar que ostenta el Isaac Fernández Blanco, en el barrio de Retiro. Luego de algunas modificaciones estructurales, el nuevo reservorio abrió el 12 de octubre de 1962 -fecha evidentemente no elegida al azar-, siendo su primera directora la arquitecta Isabel Padilla y Borbón.

La sucedió, en 1992, la licenciada Mercedes di Paola de Picot. Ofició de insustituible cicerone en un recorrido efectuado por LA NACION, nosin antes ponderar la labor pionera de su antecesora, “al crear algo que no existía: un museo con actividad complementaria”, en referencia al nutrido y permanente programa de exposiciones, conferencias, conciertos, funciones teatrales, mesas redondas, cursos y seminarios, lo que atrae un promedio de 1500 participantes mensuales en un total de 40.000 visitantes por año, con el caudal aportado, últimamente, por una gran presencia de extranjeros.

La gestión de la licenciada Picot se centró en otro de los aspectos sustanciales del museo: sus colecciones de pintura, escultura y bibliográfica, “únicas en la ciudad y reunidas gracias a la sólida idoneidad de Larreta en cuanto a la adquisición de obras de indiscutible valor y calidad”, comenta.

Patrimonio

Sería necesario demasiado espacio para detallar ese patrimonio, pero destaquemos al menos el gran retrato al óleo que en París, en 1912, le hizo Ignacio de Zuloaga a Larreta, cuando el escritor cumplía funciones diplomáticas en Francia. El cuadro -que preside la Sala Azul del museo- fue la “estrella” de la exposición realizada hace seis años en Madrid para homenajear a la generación del 98. “Según una anécdota -apunta Picot-, Larreta habría hecho alargar sus piernas, porque le pareció que en el original parecían muy cortas. Nunca fue comprobado.”

Volvemos al jardín, en donde empezamos. Porque ese extenso espacio frondoso e irregular, con un diseño laberíntico, fuentes moriscas y senderos para la meditación -isla a salvo del ajetreo y los afanes de la metrópoli-, impone su poderoso magnetismo. Sobre todo ahora, en otoño, cuando del casi bíblico ginkgo biloba caen hojas de un extraño tono dorado. Como una lluvia de oro.

Un edificio con el sello español

La edificación, con la fisonomía de un palacio renacentista español, fue una de las innovaciones que se le hicieron a la quinta de veraneo, que en tiempos del pueblo de Belgrano (1855) perteneció, además de a las familias Anchorena y Larreta a las familias Vanegas, Oliver, Chas y Salas.

La otra, tanto o más significativa, es el jardín andaluz, de trazo concebido por el propio Larreta. Es un lugar único en Buenos Aires y según los entendidos, hasta resulta difícil de encontrar uno de tan buen gusto y bien ornamentado, incluso, en España.

La manzana que ocupa (entre la avenida Juramento, donde está su entrada principal, y las calles Vuelta de Obligado, Cuba y Mendoza) forma parte del espléndido “decorado” edilicio que caracteriza esa zona del barrio de Belgrano, junto con el Museo Histórico Sarmiento y la parroquia de la Inmaculada Concepción (La Redonda), construidos en 1872 y 1878, respectivamente.

Entre los huéspedes ilustres que tuvo la casona figuran, entre otros, el rey Leopoldo II de Bélgica, los príncipes imperiales de Japón y el ex secretario de Estado norteamericano y premio Nobel de la Paz Henry Kissinger.
_______________________________________
FUENTE:
“El museo Larreta, un refugio para el arte hispánico”
Por Willy G. Bouillon
De la Redacción de LA NACION
Miércoles 26 de mayo de 2004
http://www.lanacion.com.ar
http://www.lanacion.com.ar/nota.asp?nota_id=604464